Es la historia


de una forma de entender el automóvil. Donde el pasado no se repite, evoluciona.

Los orígenes

La pasión por el automóvil rara vez surge de la nada. A veces se hereda como un lenguaje silencioso, transmitido de generación en generación. En el caso de Juanjo Duelo Riu, fundador de Orleans Cars, ese vínculo con el motor tenía raíces profundas.

Su abuelo, Juan Riu, destacó en los primeros capítulos del automovilismo del siglo XX. Ingeniero de formación y espíritu inquieto, participó en las primeras competiciones disputadas en el legendario Autódromo Terramar durante los años veinte y treinta, cuando correr era todavía un acto de valentía y curiosidad técnica.

La Guerra Civil Española truncó aquella etapa y lo empujó al exilio. Combatió en la Batalla de Narvik en 1940, fue herido y hospitalizado en Edimburgo y, tras recuperarse, fue reclutado por los Servicios Secretos Británicos en plena Segunda Guerra Mundial.

Terminada la guerra, el automóvil volvió a ocupar un lugar central en su vida. En 1950 participó en la primera edición de la mítica Carrera Panamericana, una de las pruebas más duras jamás disputadas, al volante de un Mercury con el dorsal 104. Años más tarde fundó en Bogotá el Club Los Tortugas, hoy el club de automovilismo más importante de Colombia, e impulsó la introducción de deportivos europeos en el país.

La vida de Juan Riu es el reflejo de una época irrepetible: ingeniería, exilio, guerra, inteligencia y automóviles unidos por un mismo hilo conductor, el carácter, la curiosidad y la valentía.

Taller Orleans

En 1995, Juanjo Duelo Riu fundó el taller Orleans en la calle Duquesa de Orleans, en Barcelona. No era un taller convencional. Era un espacio de culto dedicado a la restauración de vehículos clásicos y su mantenimiento.

Por sus instalaciones pasaron auténticas joyas sobre ruedas: desde un Hispano-Suiza de 1917 hasta un Bentley Continental del 52, pasando por un rarísimo Maserati Frua del 67, del que solo existían tres unidades en el mundo, Jags E-Types, Jags Mk2, varios Austin Healey y muchas otras piezas irrepetibles.

Cada coche era tratado con respeto, criterio y sensibilidad. No se trabajaba solo sobre la mecánica, sino sobre la historia y el alma de cada vehículo. Ese enfoque marcaría para siempre la manera de entender el automóvil en Orleans.

El espíritu del Dakar

Durante más de veinte años, Juanjo estuvo estrechamente vinculado al Dakar. Patrocinó equipos, impulsó a pilotos de primer nivel, entre ellos Arcarons, Roma, Gallardo o Arenas y colaboró como embajador de la ONG Aldeas Infantiles en Senegal.

En 2008, cuando el Dakar fue cancelado por amenazas terroristas en Mauritania, Juanjo y su equipo decidieron seguir adelante con su proyecto solidario Un Dakar Diferente. Cruzaron África igualmente para cumplir su compromiso solidario con los niños de Senegal. Fueron los únicos en hacerlo.

La prensa lo resumió con claridad:
no corrían por un trofeo, sino por una misión.

Ese mismo espíritu coherente y comprometido sigue presente hoy en Orleans Cars.

El Bowler Widcat 220 del equipo “Un Dakar Diferente” pilotado por Xavier Arenas, ante la sede de Aldeas Infantiles en Senegal. Dakar 2007. Orleans Cars Juanjo Duelo Riu
El Bowler Widcat 220 del equipo “Un Dakar Diferente” pilotado por Xavier Arenas, ante la sede de Aldeas Infantiles en Senegal. Dakar 2007.

Orleans Classic Cars hoy

Con el paso del tiempo, Orleans dejó de ser taller en el sentido tradicional. Hoy, Orleans Cars se dedica a la reforma y venta de vehículos con un criterio muy definido.

Por un lado, el proyecto Jag STO, una reinterpretación del Jaguar S-Type concebida desde una mirada más joven, provocadora y emocional. Cada unidad parte de un S-Type original y es transformada de manera artesanal, respetando su esencia y redefiniendo su carácter. Suspensión ajustada, escapes homologados a medida y un lenguaje visual inconfundible convierten cada Jag STO en una declaración de principios. No se trata de mejorar un coche. Se trata de reinterpretar una actitud.

Por otro lado, Orleans Cars trabaja con una cuidada selección de American Classic Cars, vehículos que comparten la misma filosofía: carácter, presencia y una identidad clara, alejados de lo convencional.

El momento de un comienzo

Treinta años después de la apertura del primer taller, Juanjo Duelo Riu presentó oficialmente el Jag STO en el Hotel Primero Primera de Barcelona.

El lugar no fue una elección casual. Este hotel boutique, con esencia de club inglés y elegancia atemporal, pertenece a la familia Pérez-Sala, estrechamente ligada al automovilismo. Un escenario perfecto para unir tradición, sofisticación británica y pasión por el motor.

La presentación cerró un círculo iniciado décadas atrás, convirtiendo una historia personal en una visión tangible.

El próximo proyecto de Orleans en tres palabras:

Rolls-Royce.
Christian Dior.
Dakar.

Lo que viene, inevitablemente, dejará huella.

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